El 8% en algunas industrias y su impacto en pymes

El crecimiento de la morosidad en las familias argentinas es un tema que preocupa y se discute cada vez más. Durante el último año, el aumento de la morosidad ha resaltado la desconexión entre la macroeconomía y la microeconomía. Mientras que en las familias la morosidad ha subido notablemente, el panorama es algo diferente en el ámbito empresarial.

Entre octubre de 2024 y enero de 2026, las familias vieron un aumento en la morosidad de 2,5% a 10,6%. Por otro lado, las empresas pasaron de una morosidad de 0,7% a 2,8% en el mismo periodo. Un informe de la consultora Analytica aclara que este porcentaje en empresas no es tan alarmante porque la mayoría del financiamiento está en manos de grandes empresas. Estas, que representan solo el 0,3% del total, tienen mejores recursos para manejar su flujo de caja.

Para poner esto en perspectiva, la mora entre las grandes empresas se sitúa en 0,9%, mientras que en las pequeñas y medianas empresas (pymes) llega a 4%. Si evaluamos la situación considerando la cantidad de préstamos, en enero, 12,9% de las sociedades jurídicas tenían al menos una deuda irregular.

Morosidad en alza: ¿qué actividades arrojan cifras más preocupantes?

La situación varía mucho dentro de la misma industria. En sectores dominados por grandes empresas, como el refinamiento de petróleo, la morosidad se encuentra en 1,4%, mientras que en fabricantes de automotores este porcentaje es apenas 0,03%. En contraste, las industrias más fragmentadas enfrentan tasas de morosidad más altas: por ejemplo, un 7,7% en la confección de prendas de vestir, 7% en productos textiles y 7,9% en fabricantes de muebles y colchones.

En términos generales, la industria presenta una morosidad superior al promedio empresarial del 3,6%. Sin embargo, los sectores con peores cifras son la construcción (6,1%), servicios profesionales (4,5%) y la industria de hoteles y restaurantes (4%). En el caso de la construcción, hay que destacar que está en niveles mínimos históricos, principalmente por la falta de obras públicas.

Es importante mencionar que desde que Javier Milei asumió la presidencia, la actividad económica muestra una heterogeneidad marcada. Sectores como los hidrocarburos, la minería y el agro han tenido resultados positivos, mientras que la industria y la construcción son las más afectadas.

El economista Federico Zerba, de IES Consultores, sugiere que la morosidad en las empresas está más relacionada con su dependencia del consumo masivo y las dificultades de acceso al crédito que enfrentan las familias. Las estadísticas más preocupantes se presentan en sectores vinculados al consumo, como los servicios, la indumentaria y los restaurantes.

La baja en los salarios y la volatilidad de las tasas de interés son factores que no ayudan. Las tasas del financiamiento empresarial superaron el 70% entre agosto y octubre de 2025, aunque luego cayeron a menos del 30%. A inicios de 2026, volvieron a estar por encima del 40%.

La morosidad récord en familias impacta más en entidades no financieras

En el ámbito familiar, la morosidad creció por 15 meses consecutivos. Según un estudio de la consultora 1816, los 25 bancos principales informaron un aumento en enero, pero los mayores problemas se encuentran en las entidades no financieras, como fintechs. Allí, 27% de los créditos tienen algún tipo de irregularidad.

Una parte de la diferencia en la morosidad entre entidades financieras y no financieras se debe a las tasas. Aunque estas han bajado un poco, en febrero el rendimiento efectivo anual en préstamos personales llegó al 40% en entidades financieras, y probablemente cerca del 150% en las no financieras.

El informe subraya que las tasas elevadas no solo incrementan la morosidad, sino que también han frenado la concesión de nuevos créditos desde mediados del año pasado. Se sugiere que sería útil estabilizar las tasas en el corto plazo para mejorar esta situación.

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